Cómo hacer Galletas de jengibre – Gingerbread Man

Vamos a ver cómo se hacer galletas de jengibre o Gingerbread Man, que son unas deliciosas galletas muy aromáticas, gracias al jengibre y a la canela. Realmente están riquísimas, en casa han gustado mucho. Son muy fáciles de hacer y si os es más fácil mirad el vídeo de mi canal de Youtube Recetas Explosivas

Este tipo de masa ya se remontaba al siglo XV y cuentan que la reina Isabel I de Inglaterra regalaba a sus visitas una galleta de jengibre con la forma de la reina.

Los ingredientes para unas 60 unidades:
400 g de harina común
1/2 tsp* de sal
3/4 tsp* de bicarbonato
2 tsp* de jengibre en polvo
1 tsp* de canela en polvo
1/4 tsp* de nuez moscada
1/4 tsp* de clavos en polvo
115 g de mantequilla
100 g azúcar
160 ml de melaza o miel de caña
1 (L) huevo

*tsp son cucharillas de té, las pequeñitas

Galletas de jengibre
Galleta de jengibre sin glaseado
Preparación:

Vamos a comenzar mezclando la harina con el resto de los ingredientes secos, las especias, la sal y el bicarbonato con ayuda de unas varillas.

En un bol colocamos la mantequilla que estará a temperatura ambiente y la batiremos hasta que esté esponjosa, entonces agregamos el azúcar y seguimos batiendo hasta incorporarlo.

Seguidamente añadimos el huevo y batimos.

La miel de caña o melaza yo la he comprado en el supermercado Mercadona, pero debe de estar en cualquier super que sea grandecito. Se lo incorporamos a la masa de mantequilla y batimos bien.

Es hora de incorporar en dos tandas la harina, en este caso no hace falta pasar por el tamiz. Remover hasta que esté incorporado.

Colocamos la masa sobre la mesa y boleamos. Partimos en dos la masa y cada mitad la estiramos un poco y la envolvemos en film transparente.

Ha de reposar mínimo 4 horas en la nevera, mejor si es toda la noche, cogerá más gusto a las especias.

Una vez haya descansado la masa. Volvemos a estirarla con ayuda de un poco de harina y un rodillo, yo uso papel de horno para que no se pegue a la mesa.

Hemos de estirarla algo menos de medio centímetro.

Cuando lo hayamos conseguido, con un corta pastas con forma de hombrecito, o cualquier otro que tengáis a mano, se irán cortando las galletas. Tened preparado una bandeja con papel de horno para ir colocándolas. Un truco para que no se pegue la masa al corta pastas es rebozar los bordes del corta pastas con un poco de harina.

Cuánto más fría este la masa más fácil será cortar y separar la masa de las galletas.

Una vez tengamos la bandeja llena, no hace falta que se deje mucho espacio entre ellas, se coloca un poco de film sobre encima para protegerlas, porque las dejaremos reposar mínimo 30 minutos en la nevera. Con ello conseguiremos que cuando entren en el horno no se deformen.

Mientras calentamos el horno a 175 ºC calor arriba y abajo. Una vez esté caliente el horno iremos introduciendo las galletas en el horno hasta que estén doradas por los bordes, unos 6 a 8 minutos, dependerá del tamaño de las galletas, si son muy grandes necesitarán más tiempo. Hornear a 175 ºC con calor abajo y ventilador si lo tenéis.

Dejar reposar unos minutos sobre la bandeja antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo. Guardarlas en una lata o tupper bien tapadas para que no se reblandezcan.

Ahora podemos ir por el glaseado. Necesitamos azúcar glass o en polvo (250 g), se le echa un poquito de agua, como una cucharada sopera, si te pasas tendrás que añadir más de azúcar para conseguir una textura parecida a la de la pasta de dientes.

Se coloca esta masa en una manga pastelera con una boquilla de punta muy fina, para poder dibujar sobre las galletas.

Se dejan secar unas horas antes de volver a colocarlas en una caja bien tapadas y resguardadas del aire.

Así aguantarán semanas, ¡¡si no os las coméis antes!!

Galleta de jengibre glaseadas
Galleta de jengibre glaseadas

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